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Nicaragua: Cambiando su modelo de negocios, pequeñas y pequeños productores logran triplicar sus ingresos

En la región de Nicaragua más afectada por la extrema pobreza, Oxfam y la Unión Europea ayudaron a 850 pequeñas y pequeños productores a incrementar considerablemente sus ingresos con la implementación de un nuevo modelo de negocios. En este artículo, el coordinador Máximo Blandon comparte algunos desafíos y éxitos que encontró su equipo durante los 5 años del proyecto.

“La idea del proyecto PRODER era de apoyar a 7 cooperativas de cacao, lácteos y madera de Bonanza, Siuna y Rosita (Región Autónoma del Atlántico Norte) a pasar de un modelo de producción muy artesanal hasta un modelo de negocios más formal” explica Blandon. “Dado que no contaban ni con infraestructuras o equipos, ni tampoco con conocimientos empresariales, la apuesta fue bastante ambiciosa. Pero sabíamos que los lideres y lideresas con quienes íbamos a colaborar tenían el espíritu emprendedor requerido por la aventura”.

Rápidamente Oxfam se dio cuenta de algunas debilidades. “El proyecto original había sido formulado cómo un proyecto agrícola tradicional. Después de poco tiempo nos dimos cuenta de que íbamos a fracasar si no poníamos al componente empresarial al centro de todas nuestras actividades. Teníamos que innovar” agrega Blandon. Se contrató un equipo de consultores especializados en el tema para reorientar al proyecto.

Era primordial desarrollar las capacidades empresariales de los productores, principalmente el liderazgo de las mujeres. Por eso se dio una serie de talleres sobre temas tales como análisis de mercado, técnica de administración de negocio, contabilidad y técnicas novedosas de producción y procesamiento. También se organizaron encuentros con varias empresas privadas de la región para conocer su modelo de operaciones. Los productores no tardaron en entender que sería necesario elevar su nivel de producción, tanto en términos de calidad como de volumen, para mejorar sus oportunidades de éxito. “Lo quieras o no, trabajar la cadena de valor no se puede hacer sin tomar en cuenta la empresa privada” cree Brandon.

Uno de los éxitos más significativos del proyecto fue la firma de un convenio con la Ritter Sport para la compra del cacao de alta calidad producido por la cooperativa SASLAYA y destinado al mercado internacional. Desde el principio la empresa demostró una gran voluntad de trabajar con pequeños productores y hasta el momento sigue comprando un 70% de la producción total de la cooperativa.

El aislamiento geográfico de la Región Autónoma del Atlántico Norte – se ubica a 8 horas de Managua por vía terrestre – siempre ha sido una barrera para la competitividad de sus empresas. Por eso se eligió concentrarse primero en la penetración de los mercados locales. Cinco años después, las 7 cooperativas tienen una imagen corporativa bien definida y están sólidamente implantadas en la región, tal como lo demuestra el incremento considerable de un 279% de sus ingresos al final del proyecto. Incluso algunas están ya listas para enfrentarse al mercado de la capital.

“Estar conectado en el mercado, saber por dónde moverse o por donde no meterse, tener acceso a crédito les da mucho poder a los pequeños productores. Aunque las cooperativas no han llegado todavía a la madurez, van en un camino ascendente” concluye Blandon.

Por Mathieu-Etienne Gagnon


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