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MUJERES HEROINAS DE LA COMIDA EN REPUBLICA DOMINICANA.

Daisy Castillo: ” Las mujeres somos importantes”

Daisy de los Reyes Castillo Casado, productora del Bosque Seco del Suroeste de la provincia de Azua. Miembro del comité directivo de la federación de productores del Bosque Seco y de la Articulación Nacional Campesina.
Daisy ha vivido toda su vida en la zona del bosque Seco del Suroeste en República Dominicana, zona que cruza los departamentos de Azua, Baoruco, Pedernales hasta la frontera con Haití. Al día de hoy, esta zona es considerada una “área de vida”, debido a la gran diversidad de recursos naturales y plantas medicinales que contiene. Pero esto no siempre fue así según lo que nos cuenta Daisy, productora agrícola del bosque seco, y líder de la federación por más de 18 años:
“En los años ochenta y noventa la región prácticamente se estaba convirtiendo en un desierto debido a la tala de árboles para la elaboración de carbón (…) venían los intermediarios a comprar la madera a precio de arenque. Es decir, madera por comida. (..) Ahí fue cuando nos organizarnos para luchar y recuperar el bosque. (..)  Hoy tenemos 85 organizaciones a nivel de la región sur y un programa de manejo racional del bosque seco”.

Ahora, Daisy y los miembros de la federación del bosque seco se enfrentan a otro reto. Luego de que Daisy junto otros productores y productoras de la zona se han dado a la tarea de cuidar, recuperar y vivir del bosque por más de 18 años, el Estado quiere nombrar estas tierras Parques Nacionales; regular la tenencia de tierra de la zona; y prohibir el uso de sus recursos naturales. Y como nos explica Daisy: “Si hoy están estos bosques es porque las comunidades los han cuidado, manejado, y hoy el Estado quiere impedirnos que lo usemos. Desde el aire. Desde sus oficinas. (…)Sabemos que es importante hacer predios agrícolas y quitar presión al bosque, pero esto debe hacerse con nosotros. Deben de tomar en cuenta no sólo los recursos naturales sino también los recursos humanos. Nosotros no estamos en contra de que se hagan parques y se cuide la diversidad, sino de cómo debe de hacerse”.

Daisy continua platicándonos que su comunidad ya tiene un reglamento colectivo para uso y cuidado del bosque, así como sobre el derecho de la tierra que beneficia tanto a mujeres como a hombres, y nos habla de las cosas que hacen. “Estamos trabajando por la soberanía alimentaria, la equidad entre mujeres y hombres. También damos talleres y capacitaciones. No somos dirigentes nada más. Nos involucramos en los procesos de gestión que hace cada organización”. Y continúa contándonos de un caso que ejemplifica como la organización ahora está luchando para frenar el avance de políticas del gobierno que podría afectar fuertemente todos estos procesos. “Por ejemplo, en el lago Enriqullo tenemos asentamientos. El Estado ahora ha querido dar tierra a compañeros de otras áreas que han sido afectados y traerles para acá, dándoles tierra, y sacando a los nuestros. Entonces nosotros no queremos impedir que venga más gente, pero que si vienen, que se unan al asentamiento colectivo que ya tenemos. Que se haga de forma organizada, planeada y donde todos tengamos igualdad de condiciones”.

Y es que lo que pasa es que el gobierno en los últimos años ha comenzado a traer campesinos de otras áreas afectados por el cambio climático, pero sin tomar en cuenta a sus pobladores actuales y a sus procesos. En algunos casos, el gobierno les ha otorgado títulos de propiedad a los nuevos habitantes, mientras que a Daisy, y a las organizaciones comunitarias, siguen teniendo títulos provisionales y colectivos. Esto está causando mucha confusión y daño al sistema comunitario de la zona.
Daisy, con gran seguridad y aplomo en su voz, nos dice para finalizar “ yo seguiré luchando por una reforma agraria integral, porque esto nos dará las condiciones para trabajar la tierra, para trabajar el campo y vivir en nuestro hábitat. Porque si tenemos agua potable, educación, salud, alimentos que producir, para qué irnos a las orillas de la ciudad, para que migrar”.
Daisy una líder comprometida con Republica Dominicana, la mujer, el campo y la alimentación. Apoyemos su causa. Conoce más de lo que la campaña CRECE en República Dominicana está haciendo junto con Daisy.

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Ana Sira Ferrera: “Tierra para producir alimentos”

Ana Sira Ferrera, del municipio de Jagua de Neiba de la provincia de Bahoruco. Una mujer que inspira, y que trabaja por la unidad y la justicia de su comunidad.
Ana Siria Ferrera es parte de la confederación campesina, rural y barriales “El retoño”, y colabora en el Centro de Educación e Investigación Jurídica CEAJURI. A través de su trabajo busca que las mujeres y hombres de la zona conozcan sus derechos, y puedan desahogar los conflictos de tierra. También, es parte de la Articulación Nacional Campesina que en los últimos años ha centrado su trabajo en promover la reforma agraria y defender el uso de la tierra para alimento en la región.
“Uno de los problemas más grandes de la región sur, en la provincia Independencia y Bahoruco, es la tenencia de la tierra. En esta región hay 23 millones de tareas de tierra aptas para producir, y apenas 9 millones de tareas producen”. Y continua explicándonos que esta situación se ha recrudecido debido a la crecida del lago Enriquillo, que en los últimos años ha cubierto de agua varios terrenos, dejando a más de 2 mil familias afectadas. “Comunidades enteras tienden a desaparecer como la de Boca de Cachón y Jimani”. Ana también nos explica que esta situación afecta principalmente a las mujeres, quienes llevan toda la carga de la familia, y quienes ante el encarecimiento de los precios, la falta de tierra para producir sus alimentos, las familias o miembros de las familias tienen que migrar para conseguir dinero.
Y continua explicándonos que es lo que están haciendo para revertir esta situación “Nuestra lucha consiste en lograr que las tierras que no están siendo utilizadas pasen a manos de los campesinos y campesinas para que puedan producir comida. Esto es posible porque es tierra baldía del Estado”, y con voz orgullosa nos dice “Las mujeres entendemos y sabemos que somos importantes en la sociedad (..) y por eso dentro de las organizaciones estamos buscando alternativas para desarrollar la vida en el campo. No estamos solas, creemos en la lucha unida del hombre y de la mujer, que nos ayude a alcanzar nuestras metas.”
“Pedimos a las autoridades que los terrenos que están baldíos en nuestra región, pasen a manos de los campesinos y campesinas. Estamos preparados porque somos gente de campo. Y si nosotros dejamos de vivir en la miseria, no sólo nos ayudamos a nosotros sino también a los que están arriba y viven de nuestra producción”.

Carmen Angelita Castillo: Tierras para las mujeres

Carmen Angelita Castillo, presidenta de la federación de mujeres de Nagua del municipio el Pastor, de la zona del Cibao.
Carmen al igual que muchas líderes en Republica Dominicana nos plantea el problema de la falta de tierras y apoyos del gobierno hacia el campo. En especial Carmen hace énfasis en la falta de caminos y apoyos a la producción nacional, así como de la importancia que tienen las organizaciones para lograr que el gobierno apruebe la reforma agraria, incremente los créditos y los apoyos a los y las campesinas para la comercialización de los productos agrícolas del Cibao.
“Aquí los productores de nuestro campo se están muriendo, porque los gobiernos no apoyan a los campesinos”. Y continua diciéndonos “los arroceros están en el grito en el cielo porque los productos que se le echan están carísimos. Nuestro arroz no vale, el arroz del extranjero es más barato, y esto es lo que pasa con todos los productos”.

Modesta Johnson: “Juntas hacemos más”


Modesta Johnson, vive en Samaná, y es parte del consejo directivo de la Asociación Campesina de Samana (JACASA).
La provincia de Samaná es una zona que especialmente se dedica a la siembra de ñame (una especie de tubérculo como la yuca o la papa). Sin embargo, al igual que en otras zonas del país, la falta de apoyos y seguridad de en la propiedad de la tierra está ocasionando que productoras como Modesta cada vez más vean en riesgo sus medios de vida.
“Cuando tu tienes un pedacito de tierra, y no está titulado prácticamente es como no tener nada. Viene otro y te lo quita” nos cuenta indignada Modesta. Y es que actualmente más de 6 mil tareas en la zona de Samaná están en proceso de recuperación debido a que los productores no tenían títulos.
Modesta está en la lucha para lograr que las tierras de Samaná sean tituladas y sus organizaciones trabajen conjuntamente para alcanzar apoyos y caminos que le permitan la comercialización de sus productos: “Estamos tratando de trabajar en conjunto porque sabemos que unidos es mejor que individual, y por eso luchamos con la asociación”.

Octavia Gómez: Luchando por una vida digna para mujeres y hombres


Octavia Gómez. Una mujer que día a día defiende a los Haitises y a los cientos de productores que viven en la zona
Las manos de Octavia son manos fuertes, manos que muestran el trabajo de muchos años en el campo. Su principal tarea es la producción y limpieza de cacao orgánico, el cual lo vende a una empresa europea.
Así como Octavia, en los Haitises trabajan muchas mujeres y hombres que se aprovechan de la riqueza natural, los pozos, y el clima de la zona para producir frutos y otros alimentos. Sin embargo, desde 1992 el gobierno ha tratado de reubicarlos, con el objetivo de defender el área y convertirlo en un parque nacional y atracción para los turistas.
Octavia nos cuenta que ella está de acuerdo con el cuidado y la preservación de los Haitises, pero que ésta sea planeada y que le aseguren que podrá seguir sembrando su cacao y sus frutos. Y con estas palabras nos explica su sentir: “La lucha de nosotros es que los campesinos tengan una vida digna, que puedan preservar el medio ambiente pero que también puedan vivir”. Y es que Octavia nos explica que más que reubicación son desalojos y que no hay una verdadera política para resolver los asuntos de los campesinos.
También nos explica indignada que mientras a ellos les querían reubicar, una cementera estaba a punto de ser instalada en los Haitises para explotar la piedra caliza que se encuentra en la zona. Empresa que por su giro depredaría y acabaría más con la vegetación y los pozos de la zona que todos los campesinos del país. Se tuvo que hacer una fuerte labor para frenar su instalación, y fue hasta que los pobladores lograron la visita de las Naciones Unidas que se logró frenar su instalación. “Nos paramos ahí, y no se permitió la entrada de la cementera. Mucha gente y el movimiento campesino nos paramos ahí hasta que nos mataran”.
Octavia, también nos cuenta que su lucha seguirá, porque preservar a los Haitises es preservar el medio ambiente y preservar la vida, y con estas palabras finaliza nuestra entrevista:“Nosotros queremos preservar a los Haitises, porque si preservamos los Haitises, el agua que se forma nos cae a nuestra tierra”.

 

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