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Josefa Macz: “Sí se puede dejar el silencio, sí se puede buscar la justicia”

María Josefa Macz es la subcoordinadora nacional del Comité de Unidad Campesina de Guatemala. Nació hace 30 años en Tactic y -como la de miles de mujeres indígenas de su generación- la suya es una historia marcada por la violencia, la discriminación y los atropellos; pero también por la resistencia, la liberación y la organización social en búsqueda de la justicia y la verdad.

Estos días Josefa está de gira por España, donde denuncia el acaparamiento de tierra y los desalojos violentos de los que son víctima casi 800 familias de la nación Q’eq’chi en el Valle de Polochic. Antes de su viaje conversamos con ella, la lideresa indígena que hace unos años sólo pensaba dedicarse a ser perito contadora.

- ¿Cómo pasaste de las ciencias contables a la sub coordinación nacional del CUC?

Al ver y vivir toda la discriminación que hay. Mis estudios fueron a base de sacrificio y cuando me gradué pasé casi siete años buscando empleo, no encontraba nada. Cuando por fin di con algo, no pagaban los salarios mínimos. Un día una vecina me informó que el CUC necesitaba una contadora para un proyecto que ejecutarían en Alta Verapaz. Envié mi expediente, di una entrevista y me contrataron, aunque yo creo que me dieron el puesto, sobre todo, por mi historia personal.

 

- ¿Por tu historia?

Sí. Mi papá es del pueblo Cakchiquel y mi mamá es Q’eq’chi . En el conflicto armado del ’81 secuestraron a mi papá y yo nací sin conocerlo. Cuando hablamos de esa parte de mi vida, creo que vimos lo que teníamos en común el CUC y yo, ambos luchábamos -a nuestra manera- contra las injusticias. Para

mí fue muy importante, yo no sabía que existían organizaciones como el CUC.

Mi familia vivía en una situación difícil. Luego de la desaparición de mi papá, destruyeron todo lo que teníamos en Quetzaltenango y tuvimos que migrar a Tactic, donde mis abuelos. Ellos, además de ser mayores, no tenían tierra ni bienes, eran mozos colonos, propiedad de sus patrones. Me tocaba vivir el día a día, no estaba enterada ni de la organización social ni de mi historia y la de mi familia.

- ¿Y cómo te fuiste descubriendo entonces?

Cuando ya trabajaba en el CUC empecé a sentir curiosidad sobre mi pasado, sobre mis orígenes, quería saber lo que había pasado mi papá -y sobre a todo mi mamá- en el conflicto armado. No fue fácil. Mi mamá quedó traumada, con miedo a hablar, pensaba que nos iban a escuchar los soldados, que vendrían a capturarnos. Yo crecí entonces con ese silencio, con ese miedo; por eso no conocía mi historia. Descubrirla dolió, la mía -la nuestra- es una historia triste y muy difícil.

- Y desde que ganaste el puesto de contadora hasta hoy. ¿Cómo han sido tus años en el CUC, cómo han sido estos nuevos capítulos?

(Suspiro). Ha sido tanto. En lo personal, yo me siento más libre. Más libre porque sé que hay organizaciones y personas que luchan contra todas estas injusticias. Se siente una más amplia, más capaz de buscar soluciones que ayuden a la gente. También me siento feliz de saber que puedo aportar algo a las demás personas que están sufriendo.- Nos contabas que tu mamá sentía mu
Yo creo que las mujeres que se organizan y buscan apoyo de organizaciones y personas, sí pueden vivir sin miedo; pero las personas que viven en las comunidades y ven cada día violados sus derechos, esas sí viven con miedo de hablar y buscar la justicia.cho miedo. ¿Vos sentís miedo todavía o ya las mujeres de tu generación realmente pueden vivir más libres?- Nos compartiste cómo ha cambiado su vida desde que entraste al CUC pero ¿En qué crees haber ayudado a cambiar el mundo de otras personas?Yo tal vez no he ayudado mucho, sólo he dado el ejemplo: sí se puede dejar el silencio, sí se puede buscar la justicia. Se puede llevar la voz de las mujeres que no han podido o n
s tenemos. Tal vez también he cambiado el mundo porque no he transmitido a mi hija el silencio y el miedo con el que yo fui criada.o han tenido la oportunidad de expresarse. Se puede ampliar esa voz para buscar la justicia y exigir los derechos que como mujere- La lucha que das como mujer indígena es riesgosa. ¿Tienes miedo de perder la vida por la causa? ¿De que tu hija viva lo que viviste vos con la ausencia de tu padre?No tengo miedo. Es algo que ya he pensado antes: si un día me llegara a pasar algo, es por la verdad, por la búsqueda de la justicia. Claro que a veces pienso en mi hija, qué sería de ella si yo no estoy; pero entonces pienso que lo que debo tener es cuidado, pero no miedo, miedo no. Cuando llegan los ataques y las amenazas pienso que tengo que estar tranquila, que yo no estoy haciendo nada fuera de la ley, pero que tengo que tener cuidado porque como una es pobre y de un pueblo indígena le pueden acusar de cualquier cosa, meterle a la cárcel aún sin pruebas. No tengo miedo, lo mío es buscar la justicia, buscar la verdad y seguir trabajando por las comunidades.

- Buscar la justicia y la verdad. Eso ha costado años y vidas. ¿Cuáles crees que son las tres acciones más importantes que debemos apoyar para por fin encontrarlas?Creo que primero romper el silencio, para que podamos denunciar que estamos siendo violentadas, que no se cumplen nuestros derechos. Lo segundo, organizarnos y lo tercero, recuperar nuestras tierras. Eso es lo más urgente.- ¿Cómo sueñas que sea Guatemala en 50 años?Sueño que toda la gente guatemalteca tenga tierra donde vivir dignamente, que pueda alimentarse dignamente, que ellas mismas puedan elegir e impulsar el desarro
- ¿Hay todavía mucha inequidad entre hombres y mujeres, incluso en los pueblos indígenas?
llo de sus comunidades, sin contaminación, sin explotación de la Madre Naturaleza. Sueño con una Guatemala donde haya equidad y respeto mutuo entre hombres y mujeres.Sí. Dentro de los pueblos originarios creo que es difícil porque no todos hemos nacido en una clásicamente estructurada, hemos vivido una historia de violencia y se nos han impuesto muchas prácticas y costumbres. Todo eso no se cambia de la noche a la mañana. En mi organización vamos cambiando cada día pequeñas cosas: fomentamos la participación, defendemos nuestras opiniones, nuestros espacios de organización y nuestras agendas y recordamos a las demás compañeras que no hay que quedarse calladas jamás.

Ciudad de Guatemala,8 de marzo de 2013.

 

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