El útero de las semillas (II)
El art. 13 de la constitución del Ecuador, expresa “las personas y colectividades tienen derecho al acceso seguro y permanente a alimentos sanos, suficientes y nutritivos; preferentemente producidos a nivel local y en correspondencia con sus diversas identidades y tradiciones culturales. El Estado ecuatoriano promoverá la seguridad alimentaria” esto constituye un principio fundamental al tratarse de un tema referente al bienestar del país, sin embargo se debe tomar en cuenta que la producción conlleva otros elementos que se encadenan para llevar a efecto este derecho, como la distribución de los productos, ya que, si no se tienen condiciones favorables para la comercialización, en ciertos casos ganarán los intermediarios y en ciertos casos se dejará de producir.
No se trata de la visión enfocada a la economía, sino de un precepto fundamental de convivencia entre la gente y la naturaleza. En este sentido, la comunidad de Tumbatú refleja esta armonía al trabajar la tierra, criar animales y utilizar plantas medicinales para mejorar la calidad de vida de la comunidad, respetando a la naturaleza.
Según el autor David Cortez, la condición moderna de ciudadano tiene sus orígenes en la idea de que la vida “civilizada” tendría que concebirse como el rechazo del modo de vida vinculado al campo, es decir, de aquellos que se mantienen en el orden de la “barbarie”. Parte de una concepción eurocéntrica de la dominación de la naturaleza, es olvidar la “mano que nos alimenta”, es un auto crimen el invisibilizar el esfuerzo de varias comunidades y su papel fundamental como dadores de vida, porque ellos producen alimentos para el campo y las grandes ciudades.
Además es ese olvido el que nos permite destruir el futuro de las generaciones venideras. En los últimos años, debido a industrialización de los alimentos, la seguridad alimentaria se ha convertido en un tema de vital importancia, puesto que hace referencia a la disponibilidad de alimentos, el acceso de las personas a ellos y el aprovechamiento biológico de los mismos, para erradicar el creciente número de personas que viven en situación de pobreza, concentrada especialmente en el sector rural.
Según Boaventura De Santos, la alimentación disponible en los países del Tercer Mundo se redujo cerca de un 30%, desde el pago que se mantiene de la deuda externa, además, solo en el área de producción de soja en Brasil daría para alimentar a 40 millones de personas si en ellas fuesen cultivados maíz y fréjol.
La población a nivel mundial aumenta progresivamente, por ello es imprescindible hacer un plan de mejoramiento de cultivos y formas de distribución para contribuir a combatir el hambre. Según la UNICEF, más de la mitad la población mundial –incluidos más de 1.000 millones de niños y niñas– viven en ciudades grandes y pequeñas5, de esto se deduce que es imperante la necesidad de implantar políticas de seguridad alimentaria, para garantizar el derecho a un buen vivir. En los sectores rurales del Ecuador, a pesar de ser los mayores productores de semillas ricas en nutrientes, son los que presentan mayor índice de desnutrición, no obstante Tumbatú no pertenece a estas estadísticas, ya que el fréjol que aquí se produce tiene un alto valor nutritivo comparado con otros alimentos, por su bajo contenido de grasa, buen contenido de proteínas y minerales.
Pues, es de manos de las mujeres semilleristas de la asociación “Medallita Milagrosa”, que el producto llega a nuestras manos con pureza, sin la presencia de semilla de malezas, piedras, tierra, tallos, semillas de otros cultivos y su apariencia uniforme; así como con calidad sanitaria, que tiene que ver con que la semilla esté libre de organismos patógenos que pueden ser nocivos para nuestra salud. Además que éstas mujeres cuidan nuestra seguridad alimentaria, contribuyen al medio ambiente, devolviendo las semillas de malas hiervas a la naturaleza, como abono natural. Esta fructífera asociación llamada, Medallita Milagrosa, nació el 17 de noviembre de 1993, gracias a la acción del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria del Ecuador (PESAE), que fue quien inició con esta propuesta y el proyecto de Seguridad Alimentaria. La idea era brindar a las mujeres de nuestra comunidad una nueva alternativa de trabajo para aumentar los ingresos económicos en nuestros hogares, cuenta con entusiasmo Floripes Acosta, dirigente del grupo. Este programa estaba concentrado en Ambuquí, dice, “pero nosotras, las mujeres de Tumbatú también participamos, y, al igual que los compañeros agricultores, también fuimos capacitadas en la selección de fréjol, así empezamos produciendo apenas dos quintales, pero ahora con la ayuda de la máquina que nos obsequiaron podemos producir hasta 10 quintales”. “El nombre, Medallita Milagrosa, lo debemos a la imagen obsequiada por el padre Dagoberto a la comunidad, que apoyadas en la fe, lo tomamos para que bendijera nuestro trabajo”.
Desenterrando recuerdos de hace 19 años nos cuenta uno de sus maridos: “al principio ellas trabajaban en las veredas de nuestras casas, cubiertas apenas por un plástico al calor del sol, es por esto que nosotros no aceptamos que nuestras mujeres trabajen, pero luego gracias a su perseverancia y gestión se hizo posible la construcción de la casa de selección que fue financiada por instituciones como: PROLOCAL y El Municipio de Bolívar. Ahora estamos tranquilos porque ellas trabajan bajo un techo seguro y nos sentimos muy orgullosos de verlas progresar, todo gracias su constancia”. Pero no solo estos fueron los problemas que tuvieron que afrontar nuestras mujeres, comenta Teodoro Méndez, agricultor de la comunidad, sino también el rechazo de muchos agricultores que no estaban de acuerdo con esta actividad, debido a que se reducía su trabajo y sus ingresos, pues la selección que realizan las medallita, tiene otro precio, porque garantiza la calidad del grano.
Alegría, placer, felicidad, fiestas, y deportes están presentes en su diario vivir, acceden de a poco a las tecnologías de la información y la comunicación que como Marisol Palacios, lo ven como una maravilla a ser usada para verse a colores en sus fotos, pero creen que será más importante si supieran usar y crear una página web para promocionar su cultura, agricultura y realidad, y estar de una manera más directa en contacto con los consumidores. La tecnología como una mediación comunicativa para evitar intermediarios, que les vean, les conozcan, les vengan a comprar, y así servir mejor con su trabajo a la colectividad, condición que puede armonizarse en mostrarse en las tecnologías y tener un puente y buenas carreteras para que lleguen a su trabajo y producción.