Coloca tu silla en el círculo
Estamos en una reunión con los miembros del programa Levanten sus Voces de América Latina. El programa actúa en 17 países con el objetivo de promover los derechos y las habilidades de las mujeres pobres para aumentar su capacidad de influir y asegurar que sus voces sean oidas ante los que tienen poder de decisión –desde líderes de comunidades hasta politicos y legisladores- para que les rindan cuentas.
Bertha Zapeta de la organizacion Makatitlan de Guatemala, está presentando la situacion socioeconómica en su país. Empieza proyectando un mapa lingüíistico de Guatemala, indicando dónde viven los distintos pueblos indígenas en el país. Por encima de este mapa proyecta otro sobre las zonas económicamente más marginadas. Son casi exactamente las mismas áreas destacadas en el primer mapa. La siguiente diapositiva que añade señala dónde han ocurrido las principales masacres. De nuevo los puntos en el mapa coinciden con las áreas ya marcadas en la pantalla frente a nosostros. Finalmente se añade una nueva dimensión- un mapa de recursos naturales identificando las principales riquezas del subsuelo del país. Son las mismas áreas.
En conclusión las áreas en las que viven y en las que siempre han vivido los pueblos indígenas en Guatemala, coinciden con las de mayor presencia de recursos naturales, pero también donde han habido la mayoría de las masacres y donde hoy hay más pobreza. ”¿Dicen que los pueblos indigenas en Guatemala son pobres?” Bertha nos mira. ”¿Realmente? ¿Somos pobres o es que la sociedad nos empobrece?”
Tras la sesión, le pregunto cómo se inició en la política y el activismo. ”No es activismo”, dice ”Es mi servicio a la comunidad. Mis padres rompieron con el modelo en el tema del aceso a los estudios de las mujeres. Fueron categóricos en que acabáramos la escuela primaria y fueramos a la universidad. Decidieron que estudiaría vestida con pantalones y camisetas y hablaría español-porque en una sociedad racista nuestro vestido tradicional y nuestro idioma son obstáculos . Tuve una educación, pero siempre sentía un vacio en mi interior. Finalmente a los 18 años decidí empezar a vestir mis trajes tradicionales- como un acto político- y a hablar mi Idioma. Puedes viajar lejos de casa, pero al final algo te empuja a regresar al lugar al que perteneces.”
Empecé a implicarme en política de comunidad y a trabajar en organizaciones. Allí, con los grupos de mujeres, es donde aprendí lo que en realidad significa organizar (te enseñan sobre organizaciones en la universidad, pero no es lo mismo). Aprendí de política con los ancianos, las autoridades ancestrales. En las reuniones eran todos hombres y luego yo, la pequeña Bertha. Mi silla estaba en el círculo externo. Me sentaba allí y escuchaba reunión tras reunión, preguntándome cuándo me invitarían a hablar. Después de un mes entero sin haber dicho una sola palabra , finalmente me dirigí a uno de los lideres y le pregunté cuándo me dejaría contribuir. Me respondio: ”Bertha…has dejado pasar un mes antes de mover tu silla dentro del círculo. Esta ha sido mi primera lección en política. Aprendí que no solo no puedo dejar que me exluyan – No debo excluirme yo. Pusieron mi silla en la esquina, pero depende de mí moverla,- tanto en el sentido literal, como político.
Necesitamos educación política. De otra manera, una vez que conseguimos entrar en estos espacios de diálogo y que empiezan a hablarnos de presupuestos municipales, es como saltar de un avión sin paracaidas. Si hablan de infraestructuras, tengo que conocer el tema. Si hablan de derechos territoriales, tengo que saber de ello. Es como mueves la silla.”
Mérida Cacao se une a Bertha y a mí. Es una comunicadora de la organización Ixqik del Departamento del Petén en Guatemala. Le pregunto cómo llegó donde está. Mi padre siempre dijo que las mujeres no debían estudiar, pero mi madre quería que aprendiera lo que ella no habia podido. Empecé a ir a la escuela a los 9 años, abandoné dos años depués. A los 15 años le dije a un amigo que quería saber cómo utilizar un ordenador. Me miró y se rió. ”¿Piensas que puedes aprender eso? Es imposible. Eres una mujer y eres indígena”. Le dije que se lo demostraría.” Empecé a tomar clases de alfabetizacion y mi interés por aprender creció.
Me dio la oportunidad de ser algo. Empece a liderar grupos juveniles. Me hacía sentir importante cuando llegaba a una reunión y había muchas personas escuchándome. Eran jóvenes con los mismos sueños- trabajar y practicar. Dice Bertha: ”Nuestra participacion política podría parecer modesta, pero hay que entender el esfuerzo que hacemos en un contexto en el que estamos discriminadas, en crisis económica, sin educación ni servicios sociales.
Nos piden que creemos democracia y gobierno, pero ¿cómo se supone que vamos a hacerlo si las personas que nos piden esto construyen su bienestar sobre el bienestar de nuestra gente? Nos piden que nos incorporemos en la sociedad capitalista, cuando este sistema se ha hundido. O en un sistema socialista, cuando tambien se ha hundido. ¿Por que querríamos hacerlo?” “Cuando participas en política creces y cambias y esto es importante. Pero lo más importante que puedes hacer es asegurar que los que vienen detrás de ti pueden cambiar también.”
